Implantes dentales

Implantes dentales

Perder un diente puede ser una de las mayores crisis, significa perder la confianza en ti mismo, hacerte sentir viejo o inclusive propenso a un mayor número de infecciones bucales al año. Sin embargo, el avance de la ciencia dio paso a uno de los mejores inventos cuando de sustitución se habla: los implantes dentales. Estos pequeños dispositivos han solapado la presencia de las antiguas prótesis removibles, también conocidas como dentaduras postizas, las cuales eran bastante incómodas y nos hacía vivir con el miedo constante de que en cualquier momento se despegarían y tendríamos un momento vergonzoso.

Los implantes dentales son pequeños aparatos diseñados específicamente para ocupar esos espacios faltantes en tu boca. Son uno de los mejores -sino el mejor- avances de la odontología. Están hecho de materiales biocompatibles que no causan reacciones adversas en nuestro organismo y fomentan muchos efectos positivos.

Son dispositivos fijos que no ameritan cambio a largo plazo. Son la forma más conveniente y útil de reemplazar un diente perdido. Existen muchos modelos y técnicas de implantación que facilitan los diversos procesos que deben llevarse a cabo para que el procedimiento se lleve a cabo con éxito, ¡lo cual ocurre cerca del 98% de las veces!

¿Cómo funcionan los implantes dentales?

En la odontología, como en la ciencia, nada es del todo sencillo. Los científicos se esfuerzan arduamente para disminuir la complejidad de las cosas que llegan a sus manos, y los implantes dentales no son la excepción.

Detrás de este pequeño aparato existen grandes avances en ingeniería y diseño, que han permitido que se conviertan en la opción ideal para muchas personas. Se dice fácil, pero recordemos que estamos colocando un material “extraño” que nuestro cuerpo no reconoce como propio, dentro de nuestra boca.

Hay muchos puntos importantes que actúan en la colocación y fijación del implante dental

Material de confección

Uno de los recursos más utilizados en la medicina en general es el titanio. Es frecuente que los reemplazos óseos de fémur, cadera, etc. Sean de titanio. Los implantes dentales no son la excepción.

El titanio es un material muy sólido y resistente, pero a la vez bastante maleable. Además, es altamente biocomplatible, lo que quiere decir que el cuerpo, a pesar de reconocerlo como un agente extraño, no reaccionará contra el -como es frecuente en las reacciones de rechazo o hipersensibilidad.

Otro material bastante difundido es el Zirconio, una especie de cerámica muy dura y resistente que se utiliza en muchos procedimientos odontológicos especiales. Existen pocos casos donde hace falta un material que no sea el titanio, dado que es posible que ciertos pacientes sean alérgicos a este. Es aquí donde entra el Zirconio.

A pesar de ser de cerámica, son extremadamente duraderos y evitan la formación de placa. Son una solución de por vida al problema.

Fijación

La fijación esta mediada por la osteointegración. Como explicamos con el titanio, es difícil que el cuerpo reconozca algo ajeno y lo tome como propio. Sin embargo, estos implantes están diseñados para fusionarse con los dientes a través de un proceso conocido como osteointegración.

La verdadera fijación se tendrá cuando, alrededor del implante, se forme un cayo óseo, el inicio de una buena consolidación y de una soldadura ósea. Los dispositivos dentales están hechos de tal modo que facilitan el proceso. Algunos fomentan reacciones químicas especiales para acelerarlos, mientras que otros tienen pequeñas fenestraciones internas que facilitan la integración.

Sea cual sea el método, sin duda que están altamente personalizados para facilitar el procedimiento y mejorar su sonrisa.

¿Por qué usar implantes dentales?

La mejor solución para reemplazar tus dientes ausentes

Más allá de los claros beneficios estéticos, los implantes dentales son una pieza clave en la higiene de tu boca. La mayoría de las personas suelen pensar que sólo se trata de reemplazar un espacio hueco, pero están equivocados.

  • Menos bacterias: Mientras más expuesta estén nuestras encías, más fácil será -para las bacterias- colonizar esas zonas. Por lo que es necesario colocar los dientes donde hacen falta.
  • Mejor mordida: comer es tarea sencilla cuando nuestra dentadura está completa. Sin embargo, si faltase un diente, no sólo podemos perder esa sensación de naturalidad cuando estamos comiendo, sino que también podemos alterar el modo en el que mordemos, lo cual posteriormente puede causar dolor y otras complicaciones.
  • Menos retracción mandibular: Las raíces dentales estimulan la formación de hueso constantemente sobre nuestra mandíbula. Al ausentarse, lo que alcanzamos es una disminución de la formación ósea y una retracción total de la mandíbula. Es por esto que las personas mayores suelen tener los labios como si estuviesen succionando y la mandíbula hacia adentro. Los tornillos de los implantes dentales actúan como las raíces dentales, por lo que el estímulo se mantiene con cada masticación.

Los implantes dentales son la mejor solución cuando se trata de suplantar un diente perdido. Muchas personas tienen miedo al procedimiento de implantación, pero  es en vano. Los beneficios superan por mucho las posibles -e improbables- complicaciones. ¡Anímese a restaurar la apariencia de su boca con los implantes dentales!