Complicaciones de los implantes dentales

Los implantes dentales son una de las perlas de la odontología cuando se trata de suplir un diente perdido. Como buena resolución permanente o fija, estos implantes tienen múltiples características que los hacen perfectos para nuestra boca y nuestro cuerpo.

Están hechos de materiales nobles, como el titanio y el zirconio, los cuales son altamente biocompatibles, con escasa a nula probabilidad de generar reacciones de hipersensibilidad o rechazo. Además, las diversas técnicas con las cuales se implantan facilitan los procesos de integración y mejoran el éxito de implantación enormemente.

Sin embargo, a pesar de las diversas medidas que se utilizan para la creación de estos implantes y la técnica del odontólogo más experimentado, no siempre todo sucede como se espera.

¿Por qué surgen las complicaciones en los implantes dentales?

Hay muchos factores que pueden condicionar este procedimiento quirúrgico y su evolución futura. Algunas son basales, dependientes del huésped, donde entran enfermedades típicas como la diabetes y la osteoporosis. La diabetes, disminuye las reacciones de consolidación ósea, mientras que en la osteoporosis tenemos un hueso débil que no permite la correcta fijación.

Por otro lado, es posible que el especialista no tenga la experiencia necesaria y tenga problemas durante la implantación. Además, quizás por defectos mecánicos no observados previamente, es posible que amerite que se le retire el implante.

Algunas de las complicaciones más importantes son:

  1. Alteración en la Integración

En condiciones normales, no es cuestión de sólo colocar el implante y ya, a pesar de que se utilizan varios medios para fijar directamente la prótesis, estos no son la clave del éxito.

Para que el procedimiento sea efectivo, el hueso debe crecer alrededor del implante -o por dentro, dependiendo del tipo que se coloque-, esto es lo que se llama osteointegración.

Los fallos en la osteointegración pueden deberse a muchos factores. En principio, puede ser la técnica del cirujano, quien no acoplo efectivamente el implante al maxilar, por lo que estuvo móvil o sin una fijación completa, lo que no permitía que se terminara de fusionar el hueso con el aparato.

Por otro lado, puede ser por trastornos de consolidación dependientes del huésped. Aquí pueden entrar la diabetes o la osteoporosis. Sin embargo, es frecuente observar que debido a fallas en el cuidado del paciente, quien masticó muy temprano o no siguió las recomendaciones, causó que el implante se moviera demasiado o soportara presión indebida, lo que impide la consolidación.

Por esto, es normal que su odontólogo le pida ciertos estudios de laboratorio previo a la cirugía, no sólo para conocer si es apto o no para el procedimiento, sino también para saber si puede cursar con éxito el proceso de integración. Un implante no integrado al hueso es sólo un adorno temporal, que posteriormente requerirá la extracción.

  1. La infección: El enemigo más importante

A pesar de que se realicen todas las medidas necesarias para evitar cualquier tipo de infección durante el periodo postoperatorio mediato e inmediato, es normal que algunas veces aparezcan. Inclusive, la inflamación de las regiones contiguas a la implantación es totalmente normal, siempre y cuando no exceda las 72h (inclusive tomando antiinflamatorios es normal ver algo de inflamación).

El problema radica cuando se presenta una de las complicaciones más frecuentes, la peri-implantitis, la inflamación e infección de los tejidos que rodean el implante dental.

Recordemos que la boca es uno de los lugares más vascularizados, un punto de partida importante para las infecciones generalizadas. Por tanto, la peri-implantitis es una infección peligrosa que puede llegar rápidamente al sistema sanguíneo, por lo que debe ser atacada con prontitud.

No sólo eso, es probable que el mismo proceso infeccioso acabe con todo el trabajo realizado, obligando a la extracción del implante, perdiendo tiempo y dinero. Es importante tomar medidas profilácticas posterior a la cirugía como el consumo de antibiótico por un corto plazo -el cual decidirá su especialista.

Además, mantener la higiene es fundamental para poder prevenir lesiones futuras. Es necesario que TODA su boca transcurra por el mismo proceso de desinfección y limpieza, lo cual va más allá del cepillado. Utilice hilo dental, enjuagues, irrigación, etc. Todo lo que haga falta par poder mantener el implante aislado de las bacterias dañinas.

Por su puesto, todos aquellos hábitos nocivos, como el tabaquismo y el consumo excesivo de alimentos azucarados deben ser eliminados. Pueden llevar a procesos de inmunosupresión que compliquen la cicatrización, o estados pro-infecciosos que faciliten la colonización bacteriana.

  1. Reacciones Alérgicas

El rechazo y las reacciones de hipersensibilidad son poco frecuentes, sin embargo, probables. A pesar de ser materiales especiales con altos niveles de biocompatibilidad, como el titanio, algunas veces es probable que usted desarrolle algún tipo de hipersensibilidad o reacción alérgica, por lo que será necesaria la extracción inmediata.

Aún así, siempre existen contramedidas. En inicio puede depender de antialérgicos o esteroides, sin embargo, la solución definitiva será extraerlo y posteriormente colocar uno de Zirconio.

Estas complicaciones o son bastante infrecuentes o son prevenibles. Es por esto que recomendamos ampliamente el uso de los implantes dentales, siguen siendo la mejor opción para reemplazar los dientes, con beneficios que sobrepasan el riesgo y la complicación.